Botellón, o reunión con bebidas, es un término que describe una reunión de gente, generalmente jóvenes, para el consumo de bebidas en la vía pública.
El fenómeno ha sido estudiado por los sociólogos, que lo definen como:
"Reunión masiva de jóvenes de entre 16 y 24 años fundamentalmente, para consumir la bebida que han adquirido previamente en comercios, escuchar música, y hablar"
ORIGENES Y DESARROLLO DEL BOTELLÓN ES ESPAÑA
En España, siempre han existido celebraciones locales religiosas y ferias populares en las que se ha hecho uso y abuso del consumo de alcohol, como en los Sanfermines de Pamplona o el Bando de la huerta en Murcia. De hecho, España está en la franja alta de consumo de alcohol en la Unión Europea (véase Consumo de alcohol en los estados miembros de la Unión Europea).
Hay quién sitúa sus orígenes en los años 80 entre jóvenes normalmente de clase obrera, que ocasionalmente se reunían en plazas o parques para beber en grupo como alternativa barata al mayor precio de las consumiciones en bares o pubs, aprovechando el clima benigno, y paliando la dificultad de celebrar encuentros numerosos en domicilios, así como la necesidad de relacionarse en un ambiente distendido, antes de dirigirse luego a locales de ocio. Esto no era un fenómeno de masas como lo fue después, pero se puede considerar su raíz. Con el tiempo se fue generalizando en algunas ciudades, ante la tolerancia de las autoridades pese a numerosas quejas ciudadanas, hasta que sus efectos adversos motivaron críticas y en 2002 la propuesta de una regulación legal (conocida comúnmente como "Ley Antibotellón") propuso erradicar las concentraciones masivas de personas practicando el botellón, como el conocido caso de la Plaza del dos de Mayo de Madrid, donde por entonces cientos de jóvenes se reunían cada fin de semana para consumir alcohol.
En la ciudad de Cáceres, en 1991, se produjeron graves conflictos, alentados por los propios hosteleros, tras el adelanto del horario de cierre de los bares, considerándose éste un punto de inicio en el que el se llegó a generalizar por toda la geografía nacional. Desde (2008) su Ayuntamiento permite que se realice en el ferial de la ciudad, iniciándose a partir de la noche del jueves y extendiéndose hasta el domingo.
LEY ANTIBOTELLÓN
Debido a los problemas sociales que generaba este tipo de actividades, el Ministro del Interior (de quién dependía entonces el Plan Nacional sobre Drogas) propuso en febrero de 2002 la conocida como ley antibotellón, que prohibía el consumo en la calle, regulaba horarios de venta y promoción del alcohol. Ante las resistencias y críticas planteadas, esta ley no se aprobó, y tras la siguiente remodelación ministerial el gobierno abandonó discretamente el proyecto. Sin embargo, diversas Comunidades Autónomas aprobaron por entonces regulaciones que iban en la misma dirección, especialmente en lo referido a limitar los horarios de venta de bebidas alcohólicas en comercios y el consumo de bebidas alcohólicas en la calle, como medida principal, con multas de 300 euros en Madrid, la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Canarias y la Comunidad Valenciana.
Este tipo de medidas han sido criticadas por motivos ideológicos,[cita requerida] pero están implantadas en otros países[¿quién?] y de hecho la limitación de la disponibilidad del alcohol y la actuación sobre su precio son estrategias de amplio consenso en foros científicos, apoyadas por la OMS[cita requerida] y Peter Anderson.
Otras Comunidades Autónomas han puesto en marcha estrategias más centradas en limitar las molestias a los vecinos que en reducir el consumo. Así, en el caso de Extremadura se aprobó una 'Ley de Convivencia y Ocio" (2003), que no persigue el botellón sino que regula dónde puede y dónde no puede hacerse para evitar conflictos, aunque persigue duramente la venta de alcohol a menores o su consumo y se acompaña además de un programa de construcción de Espacios de Creación Joven como una alternativa de ocio nocturno no basado en el alcohol. Este modelo ha sido seguido por otros gobiernos locales o autonómicos como la ciudad de Salamanca o Andalucía, donde la Ley 7/2006, de 24 de octubre, sobre potestades administrativas en materia de determinadas actividades de ocio en los espacios abiertos de los municipios(conocida como ley Antibotellón) otorga facultades a los ayuntamientos para el control y la penalización del fenómeno, y autoriza la creación de espacios específicos, conocidos como botellódromos, siendo Córdoba la primera ciudad en instalarlo, a mediados de 2005. En estas zonas se pretende evitar molestias a los vecinos, compatibilizando presuntamente el consumo masivo de alcohol con el descanso. Estas zonas ofrecen elementos de higiene y seguridad no presentes en plazas y parques como urinarios públicos, suficientes contenedores de basura, o vigilancia con respecto a quién compra alcohol (a fin de evitar que los menores tengan acceso al mismo). Sin embargo, en muchas ocasiones, su uso en la práctica es escaso, por encontrarse estos botellódromos en las afueras de la localidad, con mal acceso a pie.
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